El sexo y la innovación en las posturas. El sexo y la innovación en las posturas.

Existen 4 maneras de realizar ''El Misionero'', ¿las conoces?

Cada una de ellas ofrece placer tanto para ti como para tu pareja.

Si hay una posición popular durante el sexo esa en definitiva sería la de misionero. Es cómoda, sencilla y lo mejor de todo es que es una de las más intimas debido a que tenemos a nuestra pareja de frente. Sin duda una de las mejores posturas.

No obstante, aunque sea una de tus favoritas, no está de más innovar un poco de vez en cuando. ¿Sabías que existen diferentes tipos de posiciones de ‘’el misionero’’?, a continuación te las mencionamos.

1. El misionero apasionado

En esta postura la mujer se encuentra con las piernas elevadas y apoyadas en los hombros de él, que está de rodillas con la espalda erguida. Esta versión 3.0 del misionero clásico es muy aclamada por ambos sexos. Ambos tienen unas vistas estupendas de su pareja y la penetración es muy profunda, más incluso si él agarra las caderas de ella y empuja hacia sí mismo.

2. El misionero bloqueador

En la versión clásica, ella tiene las piernas separadas, pero en la 'bloqueador' las extremidades se encuentran juntas. Esto produce presión en las paredes vaginales, lo que aumenta la fricción con el miembro masculino con las penetraciones. Por eso, esta postura es perfecta para hombres que tienen el pene pequeño, ya que sentirán que, una vez dentro, no se saldrá.

En esta posición, ella se encuentra tumbada boca arriba con las piernas rectas y juntas sobre una superficie horizontal. Él se sitúa encima de ella con las piernas dobladas.

3. El misionero agarrado

En esta posición él está de pie, erguido, y agarra las piernas de ella, que se encuentra tumbada, con solo la espalda y la cabeza apoyadas sobre una superficie horizontal. La mujer puede doblar las piernas o mantenerlas estiradas, dependiendo del tamaño y forma del pene y de cómo encaje este en el interior de la vagina. Es una postura, además, muy cómoda para ambos.

4. El misionero pinza

Esta postura es perfecta para hacerla sobre un sillón. Como en todas las versiones del misionero, ella se sitúa debajo de él. El hombre se encuentra erguido sobre ella. La mujer está con las piernas dobladas y elevadas, tal y como vemos en la ilustración. Él puede rodear las caderas femeninas, ir de un lado a otro o de arriba a abajo. Ambos pueden aprovechar para darse besos apasionados.

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