Perder una amistad es igual o más difícil que perder un amor Perder una amistad es igual o más difícil que perder un amor

Perder una amistad es igual o más difícil que perder un amor

Especialistas señalan que no existe un protocolo que ayude a superar el proceso de la separación como lo hay con una relación amorosa. 

Perder una amistad es igual o más difícil que perder un amor, al menos así lo asegura Miriam Kirmayer, una terapeuta clínica que se especializa en amistades entre adultos jóvenes y adultos. 

Para entender esto tienes que saber que un estudio de 2017 publicado en Personal Relationships, reveló que las amistades se vuelven cada vez más importantes a medida que envejecemos.

No sabemos que decir ni cómo reaccionar

"Tendemos a pensar que las rupturas en las amistades se deben a algún tipo de gran traición", dice Kirmayer. En esas situaciones, es fácil identificar la razón por la que terminó la amistad y comunicárselo a la otra persona.

No obstante, la mayoría de las veces, las rupturas de amistades son el resultado de que las personas se separan gradualmente, ya sea porque sus estilos de vida cambiaron, por falta de tiempo o incluso distancia, es decir, factores externos.

Cualquiera que sea el motivo de la disolución de una amistad, el hilo común es que a menudo no sabemos si deberíamos tener una conversación con ese amigo, dice Kirmayer. Y si decidimos abordarlo, es difícil saber qué decir.

"Esto puede crear situaciones en las que podemos terminar sintiéndonos heridos", dice. "Ya sea que se maneje de manera inapropiada o simplemente porque es inesperado, realmente no sabemos cómo deberían ser [las rupturas de amistad]".

En las relaciones románticas, a menudo hay una conversación que señala la ruptura oficial, que, si bien es dolorosa, conduce a una sensación de cierre. Pero como no tenemos un modelo para este tipo de conversación al final de las amistades, Kirmayer dice que puede resultar aún más difícil y confuso.

El proceso de duelo es inesperado

"De hecho, pasarás por un proceso de duelo, y eso está bien", dice ella. "Si sientes que no puedes cambiar la situación tóxica de la amistad, está bien que lo lamentes, sigas adelante y encuentres relaciones que sean mucho más satisfactorias".

Después de la ruptura de una amistad, es común sentir enojo, tristeza, soledad y ansiedad por ver a la persona y temer que los amigos en común tomen partido, dice Kirmayer. Comprender que todos estos sentimientos son normales te ayudará a empezar a seguir adelante.

Todo se reduce a que te relajes un poco. "Reconoce el lenguaje que estás usando cuando hablas de ti mismo, en lugar de saltar a etiquetas como llamarte a ti mismo un mal amigo", dice Kirmayer. "Háblate a ti mismo como lo harías con un buen amigo".

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